Juegos dramáticos como herramienta pedagógica para la enseñanza de la literatura

Prof. Eugenia Fernández

Escuela Secundaria / Ciclo Superior/ 4to 5to y 6to año / Asignatura: Literatura
Edad promedio de las/os estudiantes: 15/18 años
Escuela/s en las que se llevó a cabo la experiencia:Colegio La Sagrada Familia.


Contenidos del diseño curricular
Leer textos teatrales españoles, latinoamericanos y argentinos donde predomínen las cosmovisiones sugeridas para cada año del ciclo superior (épica, mítica y trágica en 4°; realista, fantástica y de ciencia ficción en 5°; y alegórica, humorística y de ruptura y experimentación en 6°) en el marco de las prácticas del lenguaje.
Participar de situaciones sociales de lectura y escritura literaria.
Establecer relaciones entre el lenguaje literario y otros lenguajes artísticos.

Inserción en el cronograma anual
Puede trabajarse en cualquier momento del año y adaptar las dinámicas a los diversos contenidos de las cosmovisiones que el diseño curricular propone para cada año del ciclo superior.

Objetivos
Ejercer control de manera autónoma y reflexiva sobre las propias producciones utilizando el lenguaje para organizar su pensamiento y elaborar discurso.
Expresarse y defender opiniones y creencias, respetar el punto de vista de los otros a partir de una perspectiva crítica.
Participar de experiencias sociales que relacionen la literatura con el hecho teatral en todas sus formas y de esta manera apropiarse de nuestro patrimonio cultural.
Explorar las potencialidades del lenguaje estético estableciendo la relación con otras artes y otras disciplinas.


Palabras Clave
Juegos dramáticos - Literatura - Lectura - Aula taller - Teatro.

Breve explicación y fundamento de la propuesta
En el informe escrito para la UNESCO, La educación encierra un tesoro, Jacques Delors (1997) señala que los cuatro pilares de la educación son “aprender a conocer, aprender a hacer, aprender a vivir juntos y aprender a ser”. Sin embargo, la enseñanza escolar se ha centrado siempre en el “aprender a conocer” en detrimento del resto de los aprendizajes. Creo que la relación entre palabra y acción (hecho teatral) abre posibilidades para aprender a hacer, aprender a vivir juntos y aprender a ser a partir de diversas modalidades de aula-taller que impulsan nuevas formas de selección y acercamiento a los textos. Si bien la preocupación por cómo se enseña y se aprende literatura no es novedosa, aún nos desvela cómo acercar la literatura y la palabra a estudiantes que habitan en mundo de pantallas donde el conocimiento está al alcance de un click. La tarea de la educación en el siglo XXI para nuestra área podría ser enseñar a “hacer”, “a vivir juntos” y a “ser”.

Como señala Roberto Vega en El teatro y la educación (1981), el objetivo fundamental de los juegos teatrales es utilizar el teatro como vehículo de crecimiento grupal, en el que el conductor, el docente, el educador, creará un clima de confianza grupal, en el que influyan ideas y sentimientos con el objetivo, no de perfeccionar una habilidad o talento, sino de un “hacerse presente, expresándose, comunicándose” (Vega: 13). La enseñanza de literatura no solo debe consistir en impartir sus características, procedimientos, historia, autores, géneros, etc. sino para fortalecer a través de ella, en tanto herramienta, las prácticas del lenguaje: hablar, escribir, escuchar, leer. Los juegos dramáticos pueden aplicarse como recurso didáctico, respondiendo vivencialmente al diseño curricular, o como actividad complementaria.

La función del docente es la de coordinador de la clase y no busca formar actores sino un crecimiento grupal y utiliza el teatro como recurso didáctico. Los juegos dramáticos son de fácil aplicación en la escuela ya que solo se requiere del espacio del aula y el principal recurso es la persona misma, con su cuerpo, con sus emociones y sentimientos.

El teatro puede ser un gran facilitador, por un lado, de herramientas sociales fundamentales para la convivencia (comunicación, expresión, empatía, etc.) y, por otro, permite trabajar con situaciones o problemáticas propias de la edad de nuestros estudiantes, y específicas de la comunidad a la que pertenecen. Los adolescentes, a veces, son grandes marginados por la falta de comprensión de los adultos, inmersos en una etapa de crisis y cambios, se sumergen en el silencio y alzan barreras. Creemos que las dinámicas teatrales nos permiten encontrar medios para comunicarnos con ellos y revertir ciertas situaciones problemáticas. El Taller de Teatro en la escuela puede facilitarnos la tarea, motiva al docente a dar clases de manera creativa, a pensar nuevas alternativas para solucionar la problemática de cómo dar clase. El desarrollo de la creatividad es tarea de todo educador y debe ser una actividad permanente.

La narración de la secuencia
La didáctica del teatro se define por el trabajo en grupo incluido el docente cuyo rol es el de coordinador pues no dicta la clase sino que la conduce. El objetivo del docente de Literatura de secundaria que recurre al juego dramático para planificar sus clases es fomentar la creatividad y abrir un espacio para que el adolescente se exprese y comunique. La didáctica teatral establece “rituales” (así se los denomina técnicamente) que su cumplen en cada encuentro: la clase se inicia siempre con una actividad grupal, todos de pie y dispuestos en ronda representando la equidad entre todos los participantes incluido el docente y para que todos puedan verse y sentirse parte de un grupo, luego de un breve saludo se procede al “caldeamiento” (consiste en realizar estiramientos de los músculos al modo del calentamiento y estiramiento de los entrenamientos físicos y, si los integrantes del grupo se conocen o ya han entrado en confianza, se realizan masajes un compañero al otro respetando el orden de la ronda) y a continuación el grupo está en condiciones de recibir la consigna de trabajo del día que siempre se realiza en subgrupos y se culmina con una puesta en común (muestra). Finalmente se da cierre a la clase, ubicados nuevamente todos en ronda y el docente podrá indicar o solicitar alguna tarea para la clase siguiente. Esta es la estructura de la clase de juegos dramáticos: lo que varía son las actividades que realizan los subgrupos en cada encuentro y deben relacionarse con algún contenido específico o texto literario sugerido por el diseño curricular correspondiente.

A continuación ofrecemos un ejemplo de secuencia didáctica que puede realizarse en 5° año para introducir la cosmovisión realista (con clases de una duración de dos horas).

Clase 1 - “El teatro breve de Roberto Arlt”
Los primeros 10 minutos de la clase se destinan a un caldeamiento, es el nombre técnico en teatro para denominar a una entrada en calor, necesario ya que los juegos dramáticos siempre implican un trabajo con el cuerpo. Para ello los estudiantes, incluido el docente, formarán una ronda de pie, y cada uno comenzará a realizar movimientos suaves y lentos de las articulaciones con nuestra guía (manos, brazos, hombros, pies, cabeza), estiramientos, masajes.

Luego, conservando la ronda, se procede a un juego colectivo denominado “La ola”. Proponemos un movimiento de un segmento de su cuerpo, y a éste le agregamos una determinada característica, como por ejemplo velocidad, energía, calidad (fluido, quebrado). Este movimiento se lanza hacia un lateral y debe recorrer toda la ronda hasta llegar nuevamente a nosotros (los coordinadores). Luego pasaremos otro movimiento hacia el otro lado. Ahora todos deben estar bien atentos porque pasaremos indistintamente uno o varios movimientos diferentes, tanto para nuestra derecha como para nuestra izquierda. Algunos en algún momento reciben de ambos lados y deberán pasarlos sin distorsionar los mismos. Podemos decidir cuándo finalizar el juego cuya única finalidad es predisponer a los estudiantes al trabajo grupal, distender y crear un buen clima áulico.

En un segundo momento, continuamos en ronda, pero les proponemos sentarnos en el piso para descansar y proceder a la lectura de “La isla desierta” de Roberto Arlt. Antes de comenzar, dirigimos un diálogo que indague sus conocimientos previos con preguntas como ¿Conocen a Roberto Arlt? ¿lo leyeron en años anteriores? ¿recuerdan algún texto? ¿miraron el texto que trajeron para la clase de hoy? ¿qué observaron? ¿qué tipo de texto es? Luego les contamos brevemente la vida y obra del autor y porqué lo vamos a leer. A continuación organizamos la lectura en voz alta de la obra teatral completa a partir de la distribución de los personajes entre los estudiantes quienes deben respetar las indicaciones dramáticas, esto es, leer con la actitud y tono de voz que las acotaciones del texto sugieren. Finalizada la actividad de teatro leído, preguntamos si les gustó la obra y por qué, luego profundizamos el diálogo dirigiéndolo a un debate acerca de las interpretaciones posibles del texto y el sentido del título. Luego, recordamos la noción de secuencia narrativa y, entre todos, realizamos la lista de acciones principales de la obra y las anotamos en el pizarrón para una actividad posterior.

En un tercer momento, nos ponemos de pie nuevamente y realizamos otro juego dramático denominado “Caminata con stop en como si”. Esta actividad consiste en que los alumnos caminen por el espacio del aula, haciendo hincapié en que deben hacerlo en silencio, concentrados en su cuerpo y deben desplazarse por el espacio en todas direcciones evitando caminar en círculos y sin contacto con los compañeros. Los estudiantes caminan y deben adaptarse a nuestras indicaciones, por ejemplo: caminar muy lento, caminar con pasos cortos, caminar “como si” me persiguieran, “como si fuera Manuel” (o Cipriano o el jefe, de manera que caminen como si fueran los personajes de la obra de Arlt), “como si” estuviera en una isla caribeña y el sol me da en la cara, “como si” caminara a orillas del mar pateando olas, “como si” tuviera mucho calor (acciones relacionadas con la obra leída). Luego, con el objetivo de armar subgrupos al azar (y evitar que los estudiantes se agrupen por afinidades o amistad), les indicamos que a la voz de “stop” deben parar de caminar, quedarse “congelados” en su lugar y luego responder a la consigna: decimos “stop y toco rodilla de un compañero”, una vez que lo hicieron indicamos que sigan caminando y decimos “stop y toco el hombro de un compañero”, luego indicamos que sigan caminando para que vuelvan a mezclarse y decimos “stop y abrazo a un compañero”, luego proponemos abrazo de 3 y finalmente abrazo de 5 (si queremos grupos de 5) y les decimos que se queden así agrupados para realizar las siguientes actividades.

En un cuarto momento, la consigna grupal indicada oralmente es imaginar otra historia con la misma secuencia narrativa que realizamos en el pizarrón respecto de “La isla desierta” pero con otros personajes y en otro espacio (no debe transcurrir en una oficina, los personajes no pueden ser empleados, pero sí deben estar desconformes con su situación laboral/social y algún personaje debe incitar a otros a una rebelión tal como pasa en la obra). Antes de que comiencen a escribir debemos repasar la estructura de una obra teatral y sus componentes, esto lo podemos hacer a partir de un diálogo guiado y registrar en el pizarrón sus principales características o a partir de un video breve donde se explique la especificidad del texto teatral. Luego, destinamos el resto de la clase al trabajo grupal y la escritura de un borrador de un guión teatral cuyo objetivo es que sea representado en clase. A modo de cierre de la clase, se vuelve a armar la ronda y se realiza un “ritual”, es decir, una serie de movimientos corporales repetitivo cuyo objetivo es liberar energía.

Clase 2: “La reescritura de Arlt”
Se inicia la clase del mismo modo que la anterior, con una ronda de caldeamiento. Luego realizamos un juego para distender el clima áulico y disponernos para el trabajo teatral llamado “La anécdota”: dividimos al grupo en dos. Cada subgrupo elige una anécdota graciosa que le haya sucedido a alguno de los integrantes. Luego se enfrentan cada uno con un compañero del otro subgrupo y, a nuestra orden, deben contarla omitiendo las palabras y el sonido (sólo con mímica, gestualidad exagerada). Luego invierten los roles. En un segundo paso cada subgrupo se reúne y reconstruye la anécdota para contarla en voz alta a los otros. De esta manera se constata si fue comprendida.

Luego del juego, se organizan según los subgrupos de la clase anterior y retoman el trabajo con el borrador. Para ello agregamos un obstáculo en la escritura: un representante de cada subgrupo elige un objeto entre muchos que colocaremos a disposición de los estudiantes en una bolsa o caja en el centro del aula (un zapato, un juguete, un peine, un CD, una llave, una billetera china, una venda de tela, cinta de papel, por ejemplo). Este objeto debe aparecer mencionado en el guión teatral y debe ser utilizado durante la dramatización final, es decir, debe tener relevancia en la historia.

Finalmente, destinamos el resto de la clase a reescribir y adaptar lo que tenían escrito para agregar este objeto. Antes de terminar la clase se indica que la clase siguiente todos los grupos deberán entregar la versión final escrita de sus guiones teatrales y realizar su correspondiente dramatización (con una duración máxima de 6 minutos) con vestuario y escenografía a cargo de cada subgrupo. Como toda clase de teatro finalizamos con el “ritual”.

Clase 3 - “El realismo dramatizado”
Por supuesto se inicia la clase con el “caldeamiento” y seguidamente se destinan 15 minutos para despejar dudas respecto de los guiones y para hacer las últimas correcciones. Luego se destinan 30 minutos para que los estudiantes se “vistan” o se caractericen para representar sus personajes y revisen/preparen los elementos necesarios para armar la escenografía. Una vez que están todos listos, (es importante que todos estén preparados para evitar interrupciones y que todos vean el trabajo de sus compañeros), comenzamos las dramatizaciones. Para ello debemos dividir el espacio áulico indicando los límites del “escenario” y ubicando al resto de los compañeros en posición de público sentados en el piso y de frente.

Finalizadas todas las dramatizaciones, componemos la ronda, sentados en el piso y realizamos oralmente una evaluación y autoevaluación. Cerrar la clase con el “ritual”.


Evaluación de la Actividad
Debemos contemplar 3 tipos de evaluación:
La evaluación del docente, de tipo conceptual, necesariamente se lleva a cabo en proceso por etapas, a partir del análisis y observación. Podemos confeccionar una grilla con criterios de evaluación que registren clase a clase el grado de integración grupal, cumplimiento de los pasos a seguir en cada consigna, de compromiso y participación. Por ejemplo:


CLASE 1
GRUPO 1
Cooperación e integración grupal
Cumplimiento
y desarrollo de
la consigna
Compromiso y disponibilidad 
Participación
y atención
Aprendizaje general
del contenido
María González Muy bien Bien Muy bien Muy bien Muy bien
Juan Pérez Excelente Muy bien Muy bien Bien Muy bien
Pedro Jiménez Bien Regular Regular Bien Regular


Luego podemos obtener una nota numérica teniendo en cuenta los siguientes valores generalmente asignados a los conceptos: EXC (10), MB (8-9), B (7-6), REG (5-4), MAL (Menos de 4).
La autoevaluación se lleva a cabo solicitando al estudiante un informe escrito donde exprese su apreciación respecto de la apropiación del aprendizaje y su desenvolvimiento en las diferentes etapas.
La evaluación de los compañeros se lleva a cabo oralmente al finalizar la secuencia didáctica y consiste en la valoración del trabajo ajeno.
Bibliografía
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Astrosky, D. y Holovatuck, J. (2009). Manual de juegos y ejercicios teatrales. Buenos Aires: Atuel.
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Holovatuck, J. (1994). En teatro 2 (entre todos hacemos teatro). Buenos Aires: Ed. AConstruir.
Rest, Jaime (1967). El teatro moderno. Buenos Aires: Centro Editorde América Latina.
Vega, Roberto (1981). El teatro en la educación. Sao Pablo: Plus Ultra.
VVAA. Teatro breve hispanoamericano contemporáneo (1970). Madrid: Aguilar.